El portal de publicaciones de la American Chemical Society publicó el pasado 7 de enero un interesante artículo de D. Gerrity, R. Maal-Bared, K. Crank, L. Kennedy y C. Barber titulado “Aprovechando la reutilización potable para impulsar la sostenibilidad a largo plazo de la vigilancia de las aguas residuales”.
A continuación se presentan en español los párrafos introductorios del citado artículo.
Las inversiones relacionadas con la pandemia y las colaboraciones multidisciplinarias entre agencias han impulsado la rápida expansión de la vigilancia basada en las aguas residuales (WBS). Las colaboraciones entre compañías de servicio público de agua y laboratorios comerciales o gubernamentales ayudaron a ampliar los programas de WBS en todo el mundo, mediante la simplificación del acceso a los puntos de muestreo, la logística de muestreo y el intercambio de muestras. Entre los ejemplos de iniciativas de WBS a gran escala figuran el Sistema Nacional de Vigilancia de las Aguas Residuales y el Escaneado de Aguas Residuales en los EE.UU., el Observatorio de Salud Pública para las Aguas Residuales de la Unión Europea y el Programa Nacional de Vigilancia de las Aguas Residuales en Australia. Los investigadores continúan refinando las metodologías para una lista cada vez mayor de objetivos químicos y microbiológicos prioritarios, y los equipos de salud pública siguen explorando nuevas aplicaciones de estos datos para complementar las actividades tradicionales de vigilancia, incluyendo la vigilancia de las tendencias en la morbilidad, la modelización de los resultados sanitarios y la información sobre las respuestas de salud pública.
A pesar del gran interés sobre la pandemia durante los años pasados, el valor de la WBS va más allá de las emergencias de salud pública de la COVID-19, como evidencia el uso histórico (p.e. polio) y las recientes nuevas aplicaciones (p.e. mpox). La WBS se está aplicando en un número creciente de situaciones que van más allá de los sistemas de aguas residuales urbanas, incluyendo los campus universitarios, las instalaciones sanitarias y residenciales, y la industria agrícola (p.e. H5N1 en animales de granja). Incluso esos pocos ejemplos resaltan el enorme potencial de la WBS en los programas “Una Salud” y “Un Agua”. De hecho, la sostenibilidad a largo plazo de la WBS en todo el mundo depende probablemente de nuestra capacidad para reconocer plenamente su potencial para construir una red cada vez más amplia y demostrar claramente su valor para los sectores implicados. Estos objetivos pueden conseguirse mediante una reformulación del concepto; la incorporación de nuevos colaboradores, usuarios finales y recursos; y la incorporación activa de nuevos partícipes.
Recomendamos una transición desde la “vigilancia basada en las aguas residuales” hacia un paradigma más amplio de “analítica de las aguas residuales”, como punto de encuentro entre “Una Salud” y “Un Agua”. Somos conscientes de que un reconocimiento completo de este objetivo requerirá un enfoque comprensivo y una planificación estratégica a largo plazo, aunque cada nueva aplicación refuerza la sostenibilidad a largo plazo de la infraestructura analítica del agua residual, asegurando la resiliencia ante presiones estacionales de financiación y la preparación ante la próxima emergencia de salud pública. En este trabajo ofrecemos un ejemplo de cómo la analítica de las aguas residuales puede extenderse a una nueva aplicación – la reutilización potable del agua – y analizamos los beneficios correspondientes para las compañías de servicio público, los reguladores y el público, particularmente a medida que la reutilización potable directa (RPD) está siendo considerada por un número creciente de poblaciones en todo el mundo.
9 febrero 2026
