El Journal de la American Water Works Association (AWWA) publicó el pasado 12 de febrero un interesante trabajo de investigación de Joe Hernández titulado “Dejemos a los colifagos liderar un saneamiento inteligente del agua”.

A continuación se presentan en español los dos párrafos introductorios del artículo y los dos párrafos finales del interesante artículo de Joe Hernández.

A medida que la aridificación remodela el panorama del Suroeste de los EE.UU. y los movimientos demográficos agravan el estrés hídrico, la necesidad de soluciones fiables de abastecimiento de agua de consumo humano está alcanzando niveles críticos. La purificación avanzada del agua (AWP) es un proceso que transforma un efluente depurado en agua potable. Mientras que la AWP se está acelerando, su adopción se ve  ralentizada con frecuencia por las expectativas reglamentarias que priorizan la sofisticación por encima de la viabilidad práctica.

Varios Estados – como Arizona, California, Colorado y Texas – han introducido normativas para proteger la salud pública mediante la adopción de programas de vigilancia sistemática de la presencia de virus humanos. Aunque la intención – agua segura para todos – es sólida, la metodología se fundamenta con frecuencia en objetivos difíciles de cuantificar, en una extensa modelación y en una vigilancia sistemática prolongada que pueden plantear serias barreras para ampliar las aplicaciones – especialmente para pequeñas poblaciones y compañías del agua.

Dejemos que fluya el sentido común

La gestión del agua no consiste solamente en innovación de última generación – es simplemente una forma de resolver los problemas de forma pragmática. Algunas veces, las soluciones más efectivas no son tanto los estudios piloto o los modelos estadísticos, sino las prácticas confirmadas con los años y que ofrecen resultados de forma consistente. Aunque los colifagos no son llamativos o novedosos, sí son efectivos para indicar el rendimiento de los procesos, ilustrar los éxitos del saneamiento y hacer que la AWP sea más accesible, sin por ello comprometer la seguridad.

A medida que el sector hídrico evoluciona, no hemos de sacrificar la salud pública debido a la burocracia. Tampoco hemos de dejar que la perfección sea el enemigo del progreso. La detección de colifagos constituye un instante del saneamiento del agua en la cuenca hidrográfica. Tiene su fundamento científico, está enraizada en el sentido común y es exactamente el tipo de solución que nuestras poblaciones, reguladores y operadores pueden defender. Pongámosles a trabajar.

12 marzo 2026