El pasado 15 de octubre, el portal The Current, de la Universidad de California en Santa Barbara (UCSB) publicó un interesante artículo de Harrison Tasoff titulado “Entendiendo las causas y los impactos del episodio excepcional de El Niño de 2026”.
A continuación se presentan en español los párrafos iniciales y las conclusiones del interesante artículo de Harrison Tasoff.
El episodio de El Niño de este año está generando una gran ansiedad. Aunque todavía no ha alcanzado su valor máximo, ya supera los registros históricos. Pero ¿cómo se produce el fenómeno de El Niño? ¿qué cabe esperar en el Sur de California? ¿cómo podemos prepararnos ante un invierno potencialmente duro? Expertos sobre clima, océanos y políticas costeras de la UC en Santa Barbara ofrecen sus perspectivas.
La oscilación meridional de El Niño es una fluctuación natural de las temperaturas de la superficie del agua en el océano Pacífico. El ciclo se repite cada 2 a 7 años y consiste en un desplazamiento de aguas cálidas del Pacífico tropical hacia el Este, hasta alcanzar las costas occidentales de América del Norte y del Sur durante un año. Esas mayores temperaturas del agua del mar afectan los patrones del tiempo y los océanos, provocando generalmente fuertes tormentas en el Sur de California.
Hasta el momento, El Niño del año 2026 parece ser superlativo. Según Samantha Stevenson, climatóloga especializada en la oscilación meridional de El Niño y profesora en la UCSB, “la previsión más reciente del NOAA indica una probabilidad del 75 % de que éste sea El Niño más intenso desde al menos el año 1950”. De hecho, un estudio reciente de Stevenson concluyó que el propio ciclo se ha intensificado más en los últimos 40 años que durante los 1.000 años anteriores.
En cuanto a la preparación ante los impactos de El Niño, una forma prudente de proceder es simplemente informarse de lo que ha ocurrido en zonas próximas durante los anteriores episodios de El Niño. Según Libe Washburn, profesor emérito de Geografía en la UCSB, “Disponemos de registros históricos, ya hemos experimentado estos episodios en ocasiones anteriores”.
Asimismo, los investigadores concuerdan en la conveniencia de considerar los acontecimientos recientes, tales como incendios, erosión o construcciones importantes. Los registros históricos de una zona y las condiciones actuales se combinan para establecer un marco de referencia de lo que es muy probable que ocurra durante los próximos meses. Esta información ha de permitir a la población que elabore un plan.
Por ejemplo, una parte de la vivienda de Stevenson quedó casi inundada hace dos inviernos. “De modo que encargué al jardinero que instalara una bomba de achique en el jardín, para evacuar el agua hacia la calle”.
Según Charles Lester, director del Centro de Políticas Oceánicas y Costeras de la UCSB, “limpien sus canalones, limpien sus drenajes, consigan sacos de tierra si tienen tendencia a sufrir inundaciones. No sabemos con seguridad lo que puede ocurrir, pero es mejor prevenir que curar”.
- Información específica sobre El Niño de este año, facilitada por el condado de Santa Barbara.
- Información preparatoria ante las tormentas facilitada por la Oficina de Obras Públicas del Condado.
- El juego de herramientas de El Niño facilitado por Listos California, una iniciativa de la Oficina del Gobernador para Servicios de Emergencia.
- Recursos facilitados por la oficina de gestión de emergencia de la UCSB.
Cuanto antes nos preparemos, mejores resultados obtendremos. Según Stevenson, “Empecé a pensar en todo esto durante el verano, imaginando que todos los jardineros estarían completamente ocupados”.
Es un enfoque que los investigadores consideran que deberíamos adoptar de forma más amplia. Consideran que California necesita realizar actuaciones sistemáticas para que nuestros vecindarios, ciudades y espacios públicos sean más resilientes ante los impactos de El Niño, que se están amplificando por el subyacente cambio climático. Según Charles Lester, “necesitamos definitivamente una planificación social a más largo plazo, y no solo reacciones ante emergencias individuales”.
20 octubre 2026
