El 17 de septiembre, el portal del diario Los Angeles Times publicó un excelente reportaje de Ian James titulado “ Por primera vez, los científicos asocian las intensas nevadas con las aguas subterráneas de California”.
A continuación se presentan en español los párrafos introductorios y una de las conclusiones del excelente reportaje de Ian James.
Por primera vez, los científicos han encontrado una relación directa entre la nieve que cae sobre las montañas de California y las aguas subterráneas situadas bajo los campos de cultivo del Valle Central.
Tras analizar dos décadas de mediciones realizadas por los satélites de la NASA, los investigadores descubrieron que tras un invierno con amplias nevadas en la Sierra Nevada, la nieve licuada que discurre por las montañas ha aumentado sustancialmente los niveles de las aguas subterráneas.
El estudio documenta la importancia que los años de intensas nevadas tienen para la recarga de los acuíferos de California. El estudio también revela que un año lluvioso pero con escasa nieve no beneficia las aguas subterráneas del Estado en una proporción similar.
En palabras de J.T. Reager, autor principal del estudio, “Todo parece indicar que la nieve, mucho más que la lluvia, es la responsable de la recarga de los acuíferos. Si llueve, una gran parte de la lluvia escurre por los suelos, mientras que si nieva, esa nieve permanece sobre el suelo y se derrite progresivamente a lo largo de la primavera y el verano, propiciando un magnífico proceso de infiltración continuo que ofrece agua a los agricultores, añade agua a los embalses y también recarga los acuíferos”.
En el Valle Central, los niveles del agua subterránea han venido descendiendo durante décadas, a medida que los pozos y las bombas han venido extrayendo agua para regar los cultivos agrícolas. Los científicos estiman que desde el inicio del siglo XX, el Valle Central ha perdido más agua que la que puede contener el Lake Tahoe (150.000 hm³).
El estudio refuerza una realidad que los agricultores han venido observando durante años: que el nivel del agua de sus pozos sube algunas veces, después de unas intensas nevadas en las montañas.
Con el cambio climático, las sequías se han hecho más intensas, los inviernos son cada vez más cálidos y la cota media de nieve ha progresado hacia mayores altitudes en las montañas.
Christine Gemperle, una cultivadora de almendros cerca de la ciudad de Modesto, confía en que el intenso El Niño que se avecina pueda aportar suficiente agua de escorrentía para recargar los acuíferos de su zona. Ha presenciado el ascenso de los niveles de agua en los pozos tras un invierno de nevadas. Ha dejado una parte de sus tierras sin cultivar, tras arrancar una parcela de almendros viejos, de modo que la pueda inundar con el excedente de agua y así ayudar a la recarga del acuífero. “Quiero hacer posible un mayor aporte de agua al terreno, con un volumen al menos similar al que he extraído de él”.
23 septiembre 2026
